¿Tenemos motivos para tener miedo de los colmillos de una pitón, del aguijón de un escorpión o de las ocho patas de una tarántula?
A veces hay que desconfiar de las apariencias: el animal que más miedo da no siempre es el más peligroso.
Ven al museo a descubrir los animales que te dan miedo… y aquellos que realmente deberían preocuparte.